miércoles, 16 de noviembre de 2016

LO QUE GOOGLE SABE, Y PUEDE DEJAR DE SABER, DE TI

Una de las cosas que debiéramos conocer cuando usamos los servicios de cualquier empresa tecnológica, llámese esta buscador, red social o servicio de mensajería, es la información que damos a la empresa sobre nosotros mismos a cambio de las prestaciones ofertadas.

Llama mucho la atención a este respecto lo que Google sabe sobre sus usuarios y que se puede conocer de una manera tan simple como preguntando al propio buscador: "que sabe google de mí".


La abundancia de resultados resulta muy llamativa. Entre todos ellos me parece que puede servir perfectamente a los propósitos de esta entrada la información recogida en 24horas.cl bajo el título "Los 6 links que te dejarán claro cuánto sabe Google de ti"



A través de los enlaces allí incluidos, se podrá comprobar cómo Google es capaz, por ejemplo, de conocer gracias a las búsquedas que realizamos nuestra edad, sexo y gran parte de nuestros gustos. Mayor impresión produce ver que el buscador puede describir perfectamente nuestros movimientos a lo largo del día, indicando horarios, trayectos, direcciones...

(Fotografía de Steven Vance: https://goo.gl/Vc4zVe; CC Atribution)

Un perfecto seguimiento al que se puede acceder (estando conectando a nuestra cuenta de GMail) a través del enlace https://maps.google.com/locationhistory

Pese a la importancia de toda esta información para nuestras vidas, el control de la misma escapaba hasta ahora a la mano de los usuarios y parecía exclusivamente en poder del todopoderoso Google. Sin embargo, esto puede dejar de ser así si atendemos a la noticia aparecida hace unos días en diferentes medios y en la que se explica cómo la empresa afirma querer ceder el control a los usuarios para que estos decidan entre otras cosas la información que compartirán con Google (El Pais, 12 de noviembre de 2016).


¿A cambio de qué procederá Google a ceder dicho control? A cambio de que el buscador y sus diferentes aplicaciones dejen, por ejemplo, de señalarnos el trayecto más corto a nuestra casa.



¿Estamos dispuestos a vender nuestra privacidad a cambio de un atajo? Queda en nuestras manos...
 


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